“Flor de fango, carne de cabaret”2009-11-13

Este texto tiene el título de una canción que cantaba Gervasio Robles cuando conquistaba alguna rubia en sus aventuras policíacas. Gervasio Robles era un personaje muy popular de una tira cómica. Eran los años 70, las bandas se reproducían como esporas así como también las razias de la autoridad. México alguna vez había alcanzado la suficiencia alimentaría y había disminuido el analfabetismo. Surge la expresión de la banda como un  espacio de identidad y sobrevivencia ante las “crisis económicas” que se gestaban en ese momento y que estaban por venir.  Las bandas eran una expresión cultural alternativa en la mancha urbana debido a los fracasos de los movimientos sociales democráticos o revolucionarios o pro derechos humanos que debilitaban la credibilidad de los gobiernos populistas o dictatoriales de Latinoamérica. La sociología urbana hacía grandes esfuerzos por comprender el comportamiento de estos fenómenos, los cuales ignoro los resultados. Las bandas como los Panchitos, eran un núcleo donde se suplía las carencias afectivas que no había en el núcleo familiar. Ante la manifestación  del amor y paz y la música rock que representaba el final de las grandes bandas de música a cambio de un solista por cuestiones de perdidas y ganancias, llevada en su máxima expresión en el concierto de Avandaro. El estado le temía a las manifestaciones masivas. Era el final de las familias numerosas y de las grandes migraciones del campo a la ciudad. Fue también una gran época para los sindicalistas. Así como el desarrollo de las grandes multifamiliares (La Infonavit Iztacalaco, unidad habitacional Vicente Guerrero) para satisfacer la cada vez más demandante vivienda. Aún existía la creencia popular que a cada hombre le correspondían siete mujeres. Era época final de la liga 23 de septiembre, la desaparición de la D.I.P. --la policía secreta--. En el estado de México surge el Barapem (Batallón de Radio Patrullas del Edo. Mex.) de donde surgiría el enemigo público número uno:  Alfredo Ríos Galeana. En el algún cerro del oriente de la ciudad se leía: “vote por José López  Portillo” que fue el candidato único a la presidencia del país porque el PAN (Partido Acción Nacional) decidió no participar en las elecciones ante los constantes fraudes electorales. Juan Villoro escribió alguna novelita con ese tema “Materia Dispuesta” en la que se toca la vida de un arquitecto homosexual y que no recuerdo exactamente qué narra… Por primera vez, el Partido Comunista logra un millón de votos en las urnas y su reconocimiento oficial como partido. No tenia registro. La mayoría de los obreros votaba por el partido del gallito o por Cantinflas. El final de López Portillo lo recordamos a un hombre llorando en su informe de gobierno por lo fallido de su administración. Surgían los grande tirajes en las tiras cómicas: El Pantera, el Chanoc, Hermelinda Linda, Kalimán, “El Hombre Increíble”, el Águila Solitaria, Novelas Inmortales, El Libro Sentimental, el Sussy… Había nacido el Uno Más Uno, la revista Procesos, la revista “Por Esto”. La literatura de moda era las novelas de Luis Spota, etc. En la música comercial surgían los Buquis, los Pasteles Verdes, Rigo Tovar, “el ídolo de la Naquiza”,  Pepe Pepe, Julio Iglesias, Nelson Ned, el maldito de Roberto Carlos, Piero, Leonardo Favio y ya en la década siguiente el grupo Menudo. La clase media y la clase alta detestaba la música ranchera y el tequila (lo siento José Alfredo). Sonaba también la música Latino Americana con Mercedes Sosa, los Calchaquís, Silvio y Pablo… y un montón de músico que era expulsado de las dictaduras del sur… El mundial de futbol Argentina 78. El nacimiento de los ejes viales. Todo esto en dos décadas. El uso de la minifalda y las pantimedias. El nacimiento de la Universidad Autónoma Metropolitana. Nace el Instituto Federal Electoral operado por la Secretaría de Gobernación. El establecimiento de la central de Abastos. En el cine predominaba las película de Tintan, El Santos, las películas de Karate, Nuestras madres soñaban con Andrés García y Jorge Rivero. Las telenovelas comenzaba su mejor momento: “Mudo de Juguete”, “La Gata”, y “El Maleficio” ya en los 80. La vida nocturna comprendía a los salones de baile como El Califas.

La cárcel de Lecumberri, mejor conocida como el Palacio Negro, ya era insuficiente y los presos comenzaban a ser llevado a la penitenciaría de Santa Martha. Los presos era tan disímbolos: José Revueltas (“Hay José, qué haremos sin ti en estas revueltas”), Goyo Cárdenas, José Agustín y el Capitán Fantasma, quien  aunque no estuvo allí, si estuvo en casi todas las cárceles de mi país (Mi héroe de verdad). Existía un litigante mejor conocido como “El Hombre Del Corbatón”, él, español, gallego, que se dedicaba a defender presos desinteresadamente.  Netzahualcóyotl fundada por una fuerte población Oaxaqueña, empezaba ser invadida por cientos y miles de bares. Allí en todo ese caldo de cultivo los fraccionadores en Iztapalapa y sus aliados con el PRI se dedicaban a extorsionar a los habitantes del famoso de Paraje San Juan. Se gestan las principales organizaciones demandantes de  vivienda, Conamup, Frente Francisco Villa, Antorcha. Todo esto era el caldo de cultivo para la expropiación de un predio de 240 hectáreas conocido como Paraje San Juan en Iztapalapa. Paraje San Juan es una de las siete regiones en que se divide la Delegación y comprende cerca de 40 colonias. Es parte de un polígono que forma Ermita Iztapalapa, San Lorenzo, Av. Tlahuác y el Pueblo de Santa Cruz.

 
   

 

 

 

Recomendamos:   “Las Tribus Urbanas” de Maffesoli.

 

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