Tutankamón Faraón egipcio (h. 1333 a.C.-1323 a.C.) de la XVIII dinastía.2009-09-30

Tutankamon

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Nebjeperura Tutanjamón, más conocido como Tutankhamon, o Tutankamón,Amón», fue un faraón perteneciente a la dinastía XVIII de Egipto, que reinó de 1336/5 a 1327/5 a. C. «imagen viva de

Máscara funeraria de Tutankamon en el Museo Egipcio de El Cairo. Realizada en oro batido con incrustaciones de pasta de vidrio y turquesas, es la pieza más conocida del arte egipcio.

Su nombre original, Tutanjatón, significa la "imagen viva de Atón", mientras que Tutanjamón significa la "imagen viva de Amón". Su nombre fue escrito habitualmente como Amón-tut-anj, debido a la costumbre de los escribas de poner el nombre del dios al principio de la frase para honrarle.[4] Es posible que Tutanjamón sea el rey Nibhurrereya de las cartas de Amarna, y probablemente el monarca Ratotis, Ratos o Atoris, que reinó nueve años, según los posteriores epítomes de la obra de Manetón.[5]

Tutanjamón no fue un faraón notable ni conocido en épocas antiguas; el tamaño relativamente pequeño de su tumba (KV62) fue la razón de que no fuera descubierta hasta el siglo XX.[6] Howard Carter la encontró intacta en 1922. Su descubrimiento y los tesoros encontrados en ella tuvieron cobertura mundial en la prensa y renovaron el interés del público por el Antiguo Egipto, convirtiéndose la máscara funeraria del faraón en la imagen más popular.

Si bien formalmente se define que la Dinastía XVIII finaliza con el reinado de Horemheb, se puede afirmar con un alto grado de certeza de que el joven Tutankamón fue el último faraón de sangre real de la dinastía. Ascendió al trono después del periodo de Amarna y devolvió a los sacerdotes de Amón la influencia y el poder que habían tenido antes de la revolución religiosa y política de Ajenatón. Durante su corto reinado estuvo en manos de Ay y Horemheb, que se repartieron el poder: Ay administró Egipto y Horemheb manejó el ejército.

Su reinado se caracterizó por un retorno a la normalidad en el plano socio-religioso después del interludio protagonizado por su casi seguro padre Ajenatón. Dicho retorno fue paulatino, restaurando el culto en los templos abandonados de dioses como Amón, Osiris, Ptah, etc., y permitiendo la celebración de los ritos pertinentes.

En el plano artístico, los cánones inaugurados bajo la égida de Amarna seguirían fluyendo hasta fundirse con los patrones tradicionales del arte egipcio. En las imágenes oficiales, la imagen del joven rey sería enfatizada constantemente junto a su Gran Esposa Real conjugando la herencia visual de Amarna (las imágenes de intimidad familiar de la pareja real visibles en tronos, sillas, cofres, etc., encontrados en la tumba real) con el mensaje político oficial de continuidad de la dinastía, claramente visible por la profusión de imágenes de Anjesenamón.

Su principal aporte a la historia de la humanidad fue el hallazgo de su tumba casi intacta. Esto posibilitó sacar a la luz una cantidad apreciable de tesoros, utensilios, muebles, armas, etc., dando una oportunidad invaluable para la profundización del conocimiento sobre la civilización egipcia.


Nombres 

Anillo portando el Nombre de Trono: Neb-Jeperu-Ra.

Origen 

Sus orígenes son inciertos, ya que el final de la revolución religiosa conocida como Período de Amarna, implicó una suerte de maldición de la memoria sobre todo lo relacionado con el '"Rey Hereje Ajenatón". Así se han formulado varias hipótesis acerca de sus progenitores, algunas inducidas deliberadamente para legitimar su acceso al trono.

El joven rey Tutanjamón ofrendando a la divina pareja: el dios Ptah y a su izquierda su consorte Sejmet. El retorno a los ritos tradicionales después del interludio de Amarna.

Hasta el momento se han considerado tres hipótesis respecto a sus orígenes:

Tutanjamón como hijo de Amenhotep III 

Esta hipótesis se sustenta en el hallazgo de diversos artículos en la tumba KV62Amenhotep III, de su Gran Esposa Real, la famosa reina Tiya, del príncipe Thumose, el primogénito de Amenhotep III muerto prematuramente, y de la princesa Sitamón, quién a finales del reinado de Amenhotep III ascendería como Gran Esposa Real. No existe en la tumba ningún elemento o artículo que mencione remotamente al faraón hereje Ajenatón ni a ninguna de sus reinas. del rey niño con los cartuchos de

En contra de esta hipótesis se yerguen dos factores:

  1. El primero hace referencia a los intervalos de tiempo. Se puede asegurar con bastante certeza que la muerte de Tut-anj-atón (posteriormente cambiado bajo la ideología tebana a Tutanjamón Hekaiunushema), se produjo entre los 17 y los 19 años de edad. Estas evidencias provienen de la momia, más precisamente del desarrollo óseo del esqueleto del rey-niño. En consecuencia, Tutanjamón fue engendrado por Amenhotep III, o su hijo Amenhotep IV (Ajenatón o "El faraón hereje"). Si se considera que el reinado de Ajenatón tuvo un lapso de duración de unos 17 años, es menos probable la posibilidad de ser hermano del hereje (o sea, hijo del faraón Amenhotep III) en vez de ser un hijo directo de un rey más joven, sea Ajenatón o el enigmático Semenejkara. Si bien se sabe que Amenhotep III fue un rey longevo, los intervalos de tiempo alejan decididamente la hipótesis de que fuera el padre de Tutanjamón.[7]
  2. El otro factor a considerar es el contexto político-religioso existente en el momento de la muerte del rey niño. La variedad de utensilios y pertenencias que hacían referencia a Amenhotep III, Tiya, etc., muestra con claridad la intención de dar continuidad y legitimidad a la dinastíaAmarna. reinante y olvidar el descalabro de la aventura religiosa del período de

Tutanjamón como hijo de Semenejkara 

La hipótesis que sostiene que el faraón niño es un vástago del sucesor de Ajenatón, el enigmático faraón Semenejkara, carece de evidencias objetivas que la sostengan:

El joven rey Tutanjamón. Talla en madera policromada.
  1. El punto a favor de esta hipótesis es la carencia absoluta de referencia alguna a Tutanjatón en los restos encontrados del período de Amarna, en donde los rastros encontrados no mencionan prácticamente al príncipe Tutanjatón. El único rastro existente hasta el momento proviene de un relieve de una piedra de arenisca, hallado en la ciudad de HermópolisAmarna por los reyes de la Dinastía XIX, quienes utilizaron los materiales de la ciudad abandonada como cantera para la provisión de materiales destinados a obras en otras localizaciones. En dicho relieve, se menciona a el hijo corporal (o físico) del rey, su amado Tutanjatón".[8] Es la única mención que existe, no aclarando quién podría ser su progenitor, quién indudablemente tendría un parentesco con el rey, sea Ajenatón, Amenhotep III o Semenejkara. Lo más probable es que la mención de ser de sangre real, haga seguramente referencia a su pertenencia a una línea colateral. La no inclusión de cartucho en el nombre del hasta entonces príncipe hace inferir que la inscripción fue realizada cuando Tutanjamón no era faraón. Además, las pruebas efectuadas a la momia encontrada en KV55, sin identificar fehacientemente hasta ahora, muestran muchos rastros de similitud tanto en su aspecto físico como en el grupo sanguíneo[9] donde fue evidentemente reutilizada al abandono de la ciudad del faraón niño.
  2. En contra de dicha hipótesis, se suma la carencia de evidencias que vinculen a Tutanjamón con su antecesor en el trono Semenejkara así como también la ambigüedad en la identificación de la momia encontrada en KV55, que podría ser de Ajenatón o de Semenejkara.

Tutanjamón como hijo de Ajenatón y Kiya 

Es la hipótesis más aceptada en el mundo académico hasta el momento. Se fundamenta en las evidencias encontradas en los yacimientos arqueológicos de Amarna, Tebas y el Valle de los Reyes.

Se define a la madre del faraón niño como la enigmática Kiya, quien, aparte de Nefertiti y sus hijas, es la única mujer del harén real que es mencionada y de la que existen rastros. Fue nombrada como hemet mererty aat o "La amada Gran Esposa". Tal relevancia llevó al gran egiptólogo Cyril Aldred a afirmar que se debía a que Kiya fue quien dotó de un vástago masculino al rey Ajenatón,[10] dándole la posibilidad de continuar el linaje de la gloriosa Dinastía XVIII. La prematura muerte de Kiya, quien se piensa que no sobrevivió al faraón Ajenatón, dio lugar a la ocupación de su espacio en la corte y posterior usurpación de títulos por parte de Nefertiti y alguna de sus hijas.[11]

Esta hipótesis también sostiene la necesidad de legitimar el ascenso al trono de Tutanjamón, ya que es desposado con la hija de Ajenatón y Nefertiti, la princesa Anjesenpaatón, quien posteriormente sufriría el cambio de nombre a Anjesenamón al igual que su esposo.

El joven rey Tutanjamón, cazando con arco, portando la corona Jepresh junto a su esposa Anjesenamón, la hija de Ajenatón y Nefertiti.

Cabe recordar que la costumbre de desposar a un príncipe de una esposa secundaria con una princesa de la Gran Esposa Real, siendo hermanastros, había sido ya practicada antes en el Antiguo Egipto, y recientemente, en la misma Dinastía XVIII; la princesa Hatshepsut fue desposada con su medio hermano Tutmosis II, quién era vástago del rey Tutmosis I, pero de una esposa de menor linaje del harén real.

En contra de ésta hipótesis, sobre el linaje de Tutanjamón se argumenta la carencia total de alguna referencia a Ajenatón, pero sí a sus abuelos, tanto Amenhotep III como Tiya. Pero este argumento suele ser rebatido considerando el contexto político - religioso en el momento del deceso del faraón niño. Egipto se encontraba en un momento de restauración de los cambios operados durante el período de Amarna, intentando borrar toda referencia hacia el Rey Hereje; siendo por lo tanto explicable la total omisión de referencias y, como proceso de restauración, se estableció conexión entre Tutanjamón y sus abuelos, dándole sentido de continuidad a la dinastía real. Esto explicaría la carencia total de referencia hacia algo que conecte con el período de Amarna en los utensilios y enseres encontrados en la tumba de Tutanjamón.

Reinado 

El descubrimiento de su tumba casi intacta ha permitido conocer la sofisticación de la vida de los faraones en el 1300aC. Esta silla de cedro con el respaldo tallado con el dios de la eternidad Heh pertenecía a su ajuar funerario.

Los datos de su reinado son breves. Se sabe que fue coronado rey a la edad de ocho a diez años aproximadamente. De acuerdo con el egiptólogo James Allen, hacia el año 14 o 15 del reinado de Ajenatón, éste elevó al cargo de corregente a Nefernefruatón, de quién sabemos por los determinativos femeninos de los jeroglíficos inscriptos en su cartucho, que era una mujer. Primeramente se pensó que era Nefertiti, pero el hallazgo en 1973 de un ushebti para Nefertiti del año 12 aproximadamente del reinado de Ajenatón, hace suponer que Nefertiti falleció antes del ascenso de Nefernefruatón coincidiendo con la ausencia de imágenes de Nefertiti en eventos posteriores al año 12 del reinado de Ajenatón; por lo tanto, la enigmática persona nombrada Nefernefruatón muy probablemente una de sus hijas sobrevivientes: Meritatón.

De Ajenatón no se tienen rastros pasado el año 17 o 18 de su reinado, suponiendo entonces que murió para esa época, donde asciende al trono el o mejor dicho la corregente Nefernefruatón junto a un consorte, ignoto hasta el momento denominado Semenejkara. Dicho consorte reinaría por un lapso de tiempo no mayor a un año, dando lugar al ascenso posterior del joven príncipe Tutanjatón quien luego cambiaría su nombre a Tutanjamón. La unión matrimonial de Tutanjamón y Anjesenamón hacen suponer que la hija mayor sobreviviente de Ajenatón, Meritatón, con mucha probabilidad murió al mismo tiempo que su esposo, Semenejkara. De cualquier forma, el lapso de tiempo que va desde el deceso de Ajenatón y la entronización del príncipe Tutanjatón sea de solamente un año.


Heredó prácticamente la misma corte que el faraón herético, así podemos ver que en el cargo de Gran Visir se mantuvo Ay, padre de la La Gran Esposa Real de Ajenatón y abuelo de la esposa del nuevo faraón, la comandancia de los ejércitos estaba a cargo de Horemheb y el tesoro se encontraba bajo la supervisión de Maya.[12]

El ascenso al trono fue legitimado, —de acuerdo con la costumbre de los antecesores de la Dinastía XVIII— desposando a la princesa Anjesenpaatón, única hija superviviente de Ajenatón y Nefertiti y portadora por tanto de la legitimidad real, que también cambió su nombre cuando se restauró el culto a Amón, pasando a llamarse Anjesenamón.

Mapa del antiguo Cercano Oriente durante el periodo de Amarna, mostrando las grandes potencias del periodo: Egipto (verde), HattiKasita de Babilonia (purpura), Asiria (gris), y Mittani (rojo). Las áreas más claras muestran control directo, las áreas más oscuras representan esferas de influencia. La extensión de la civilización Aquea-Micénica se muestra en naranja. (amarillo), el reino

La imagen de la pareja fue exaltada repetidas veces, ya que en los hallazgos de su tumba aparecen múltiples imágenes de ambos según el estilo artístico de Amarna. Faltan referencias a su posible descendencia, aunque pudieron ser hijas suyas dos bebés cuyas momias se encontraron en la KV62.[13]

Cuando ascendió al trono, se produjo la restauración de los antiguos cultos, intentando olvidar el interludio que significó la experiencia religiosa de Ajenatón. Por las fechas en que ocurrió esto y la escasa edad que tenía Tutanjamón, muchos estudiosos creen que el abandono del culto a Atón fue debido más a sus consejeros, sobre todo a Ay y Horemheb, que a una propia decisión del faraón.

Asimismo, se especula que el abandono de la capital de Ajenatón, Amarna, comenzó apenas Tutanjamón fue coronado. El arqueólogo Barry Kemp sostiene que el abandono de la ciudad no fue repentino, sino que paulatinamente fueron trasladándose las distintas dependencias estatales (como el tesoro, las residencias reales, los archivos reales, etc.). Posteriormente, durante la época del faraón Horemheb, la ciudad quedaría despoblada, y el golpe final sería dado por los reyes de la Dinastía XIX, quienes utilizarían las construcciones abandonadas como canteras para sus obras faraónicas.

No se conocen campañas militares llevadas a cabo durante el reinado de Tutanjamón (ni estelas ni papiros), lo que lleva a suponer que la situación interna de Egipto era demasiado delicada para emprender campañas militares contra las potencias rivales, sean hititas, mitanios, etc.

Su papel resultó ser mucho más importante de lo que en un principio pareció, y fue un gran constructor que se encargó de reparar los daños cometidos por Ajenatón sobre los templos egipcios. Así, no cabe sorprenderse ante el hecho de que la mayoría de los rostros de las estatuas de Amón de esta época sean los del propio Tutanjamón; esto es explicable desde el enfoque religioso, ya que se creía que el faraón tenía un origen divino y que era engendrado por el mismo dios. El rostro del faraón era la imagen viviente de Dios en la faz de la tierra. Precisamente, su nombre de nacimiento tiene una traducción cercana a ese significado.

Restauración religiosa 

Durante el cuarto año de su reinado el faraón trasladó la corte a Tebas y restableció no solo el culto a Amón sino también al resto del panteón egipcio, adoptando su nombre definitivo, Tut-anj-Amón, y publicó el Edicto de la restauración, proclamando sus acciones:

Él ha hecho que todo lo que estaba arruinado floreciese como un monumento de eternidad; él ha expulsado el engaño de las Dos Tierras. Cuando su majestad se elevó como un rey los templos de los dioses y las diosas desde Elefantina al Delta habían caído en el abandono, sus tabernáculos estaban deteriorados, se habían convertido en campos llenos de hierba; sus patios eran como caminos trillados. El país estaba en desorden, los dioses se olvidaban de este país, sus corazones estaban airados.[14]

Este edicto fue grabado en una estela en el templo de Amón en Karnak, estela que actualmente se conserva en el museo de El Cairo. El texto fue luego usurpado por Horemheb, que eliminó el nombre de Tuntanjamón colocando el suyo, en una revancha iconoclasta para eliminar toda referencia a Amarna al colocarse él como directo sucesor de Amenhotep III: las listas reales de Abidos y Saqqara ignoran a Ajenatón, Semenejkara, Tutanjamón y Ay.

La restauración tenía una gran carga política. No sólo consistía en la vuelta al politeísmo, sino en la devolución del poder al Sumo sacerdote de Amón, contra el que se habían enfrentado Amenhotep III y Ajenatón (Amenhotep IV), ya que el templo de Amón había acaparado grandes riquezas y el control de extensas propiedades que antes eran de la corona.

Durante el reinado de Horembeb y sobre todo durante la siguiente dinastía, la XIX, se silenció sistemáticamente todo lo relacionado con Ajenatón y el periodo herético de Atón. Desde entonces en las listas reales de soberanos se pasaba de Amenhotep III a Horemheb, olvidando tanto a Ajenatón como a Tutanjamón y Ay.[15]

Escena íntima entre el rey y su Gran Esposa Real. La herencia artística de Amarna siguió vigente durante su reinado. Incluso el dios caído Atón brinda sus rayos protectores dando vida al igual como lo hacía con Ajenatón y Nefertiti. Detalle del respaldo del trono ceremonial de Tutanjamón.

Obras 

No tuvo tiempo de construir grandes obras que permaneciesen para la posteridad, solo quedan la reconstrucción de los templos abandonados durante el reinado anterior, un nuevo templo a Amón construido al oeste de Tebas y algunas pinturas y relieves, así como el ajuar fu

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