· No sé cómo fue que terminamos… Pero ya lo había presentido en ti. Esa tarde te pedí que detuvieras tu camino unos instantes y nos sentamos en el parque. Yo me recosté unos minutos y tú, me besaste, Sabía que te estabas despidiendo de mi. La noche estaba naciendo y las sombras devoraban las ramas de los árboles como una anaranjada langosta. En mi confusión no recuerdo claramente si te dije que no me dejaras, pero lloré. Tú, no te diste cuentas porque tus ojos estaban cerrados, sabía que si me veías, jamás te alejarías de mi, pues me amabas. Por hombre, yo… no agregué nada y tú tampoco. Tomamos nuestro camino y todavía bromeamos como cómplices. Ahora que tú te has ido y mi corazón no sabe qué hacer, también mis hermanos me desprecian por no guardar el secreto de donde nacen estas canciones.